jueves, septiembre 25

Vecino

Vecinito.
A vos que le das duro y parejo al auto que estas reformando
exactamente enfrente de mi casa en planta baja
precisamente justamente en la ventana que da a mi cama.
A vos, que como un frasco de malas decisiones estas hace
dos semanas arreglando lo inarreglable
quiero decirte:

Quizás sea hora de dejarlo ir.
Quizás sea hora de que me dejes
dormir un domingo a la tarde.

¿Sabés dónde podés poner
tu voz moral en forma de amoladora,
esa que dice que por las tardes no se duerme?
En el capot, vecinito.
O en el baúl del rastrojero
que intentas con tanto ahínco reparar.

Si lo conseguís,
y creo que hablo por toda la cuadra
al decir que lo dudo mucho,
deseo de corazón que se te quede
en la General Paz en algún carril central
un viernes a las siete de la tarde.
Que se destruya en ese mismo lugar
que carga con el nombre de aquello
que no me estarías dejando alcanzar.

No vas a lograr conmoverme
tu registro ajeno es nulo
y sos malo

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'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.