sábado, diciembre 27

El amor es lindo porque
recuerda que pensar
en potencialidades es la posta.

No hay nada mejor en la tierra
que la sensación de que lo que se viene
va a ser algo descomunal,
algo tremendo.

A diferencia de Moura,
yo no quiero todo el tiempo
estar enamorada.
A mi también me gusta 
reposar expectante.

Nacimos para explorar la inmensidad
quizás solo hasta la esquina
o hasta alguna frontera
incluso los más osados 
hasta el otro lado del mundo
pero con el más recóndito
sector del universo
como meta.


domingo, diciembre 21



Aquello que no entra en las ciencias exactas
aun en ideales circunstancias
no puede ser explicado  
por ciencias exactas.

Cuando llueve fuerte
-a gotas gigantes me refiero-
solo podemos notar
la intensidad con la que cae
el agua sobre las cosas.

No es porque no escuchemos
otros sonidos.
Lo que pasa es que las tormentas 
tienen esa capacidad
de distraer a la gente.



viernes, diciembre 19

"Deux Jours, une nuit"

Terminé al fin de ver la película porque mi conexión a internet da muchísima pena, se cortó después de la mitad y la deje cargandose para después.
 La pelicula es belga y la protagoniza Marion Cotillard, lo cual vendria a ser una garantía de los últimos años para las películas que no apuntan al gran circuito. Aprovecho para pasar el dato de otra: De rouille et d'os (De óxido y hueso).
Últimamente estoy selectiva y conchuda con las películas que miro. Antes era más fresca y me tiraba a la pileta con confianza. Sucede que estoy leyendo mucho y no siempre de lo bueno, y cuando me siento a ver una película no quiero que me defraude. Lejos estoy de momento de retornar a las épocas del cine experimental de cuatro horas de un mismo plano secuencia.
Lo único que debería haber tenido en cuenta es mi situación actual a la hora de darle play. Habiendo presentado su renuncia recientemente una no va por la vida viendo películas de minas que se quedan en la lona en época de crisis y desempleo masivo. Pero a Laurita le gusta vivir al límite, así que se preparó un fernet y allá fue.

Crítica al sistema, pero no muy aguda. Creo que más que al sistema, apunta los cañones a lo que cada uno hace frente a situaciones dadas. Qué canasta se llena con el peso del valor y cuál queda vacía. Pero sobre todo, a las repercusiones.

Es terrible y fascinante.
Sandra es una mujer de clase media trabajadora, marido cocinero, dos hijos pequeños y se desempeña como operaria en una fábrica. El punto de partida se da cuando pide una licencia psiquiátrica por un pico de estrés y depresión, y los jefes determinan que su puesto puede ser cubierto por el resto de sus compañeros turnandose. La gerencia les ofrece a cada uno un bonus de mil euros si deciden hacer eso, lo que haría que Sandra pierda su trabajo luego de que la licencia termine.
Primeramente se vota a favor de esta opción, pero Sandra, ayudada por una amiga que también trabaja ahí, convence a uno de los jefes de que el lunes siguiente (la acción comienza un viernes) se realice nuevamente la votación. Es entonces cuando Sandra se propone impulsada por su marido, personaje hermoso pero muy desdibujado, ir casa por casa de sus compañeros de fábrica para persuadirlos de votar por ella y no cobrar el bonus.


Yo creo que lo que cae como un martillazo es el panorama con el que se encuentra en su recorrida. En la película se habla mucho de la gente que esta "en el paro", es decir, desempleada. Es ese el fantasma que acecha, el paro. Pero frente a su situación crítica, la de quedarse en pelotas sin posibilidades de torcer ese paro si la despiden, sus compañeros le espejan sus propias miserias: la posibilidad de terminar de pagar el fondo para que su hijo pueda ser el primero en ir a la universidad, de uno; terminar de construir una casa que de otra manera seria imposible, de otro; el empuje económico que faltaba para abandonar una convivencia insalubre, de otra; el miedo de votar en favor de Sandra sabiendo que su puesto es temporal y que si hace algo que no responda a los intereses de la empresa no le renovaran el contrato a fin de mes, de otro que además es inmigrante; y así.
Todos tienen un buen motivo para votar en contra, y Sandra lo comprende y sufre por tener que pedirlo.
Todos pelean por preservarse.
Tiene un final bueno, acorde. Esperaba la cagaran pero no, van hasta el fondo y vuelven.




Sigo pensando.
Cortita y al estómago.
Muy recomendada.



martes, diciembre 16

Porque sí


El verano inmediato
después de recibirme del colegio
me enamoré en el anonimato
de un trompetista ignoto
que había visto tocar en La Castorera.

Duró nada
lo fui a ver una vez más
me acuerdo que me hice la desentendida
no le dije a mis amigos que me acompañaban
supongo que todos podemos 
ser siempre un poco más idiotas
que la imagen mental con la que cargamos.
No me miró en toda la noche
y estuve triste dos o tres horas
del día siguiente
después ignoré el recuerdo
después me olvidé
después me reí mucho.
 
Este sábado después de almorzar,
mientras armaba unos almácigos
con unas semillas que prometen
plantas con flores amarillas,
e intentaba ahuyentar los pensamientos
del trabajo y la facultad y la plata
con una canción importante,
por la ventana pasó un flaco
con un estuche de trompeta
y una camisa azul a cuadros.

Cruzamos las miradas
en el perfecto punto
de la parábola horizontal
y supe para siempre
que era el trompetista ignoto
del que no recuerdo ni la cara
ni el nombre
devolviendome la mirada
que le pedí telepáticamente
una noche de miles de grados
hace más de cinco años. 



 











domingo, diciembre 14

Número atómico 11


A veces pierdo la prisa sentada
en una silla con respaldo
me detengo en cosas sin complejidad
pensando en los elementos que las componen
y me propongo ser auténtica
como las hojas secas de las plantas de la ventana
que se caen porque el viento las empuja
y ruedan por la vereda desprotegidas pero libres.

Hay veces que descubro tímida
el cuadrante exacto donde la bala se aloja
y lo miro, lo acaricio y no la saco
porque quizás no sea eso lo que ayude
a que la premura se vaya.

Pienso que lo mejor que tenemos
es incompleto como la idea
de que solo una hoja muerta pueda volar
pero contundente como la calma
que acompaña al fin de todas las tardes
la que apaga las luces
la que enciende el resto de las cosas.





jueves, diciembre 11

Hard Rock Plexiglás Diciembre

Tuve un sueño Noir. Era de noche, llovía sin control, y yo salía de casa con un vestido rojo y un sombrero fedora que tengo colgado en el perchero. Me cruzaba con el panadero francés de mi misma manzana, Frank, que hace una brioche de almendras que te caes de culo, él también estaba lookeado para audicionar en la adaptación al cine de Triste, solitario y final. Teníamos una conversación profunda y con recovecos de la que no me acuerdo una sola palabra, pero después de separarnos en una esquina, yo iba en busca de aquello de lo que habíamos estado hablando. Después de eso, sustancialmente no pasaba nada. Caminaba y caminaba por la ciudad vacía y después de un rato me daba cuenta que tampoco circulaban autos. Entonces volvía derrotada -y empapada-, y me ponía un camisón de gasa vaporosa del mismo color del vestido.
 O me esta por venir o se me cocinó el cerebro.


martes, diciembre 9

La elección del taxi. El juego y la lucha.

Ahí andaba yo hace unas semanas en la parada del 15 donde tuve una charla científico sensacional con una señora. A los hechos me remito: cuando quieran respuestas, diríjanse a la esquina de Diaz Velez y Campichuelo y simulen esperar un colectivo. No saldrán indemnes, promesa.

Éramos un montón de personas esperando algo en fila india. Casi cien litros de sangre en packs de cinco o seis litros a la espera de un colectivo verde. Tremenda imagen. 
Había un chabón super inquieto que todo el tiempo miraba la hora y cada vez que pasaba un taxi libre se movía cambiando el peso de una pierna a la otra. Finalmente, luego de veinte minutos, paró uno y marchó hacia el infinito desapareciendo de ese fragmento de nuestras vidas. Yo, que ya estaba llegando tarde, sopesé seriamente la idea de zambullirme en el otro que venia atrás pero me detuve. Inmediatamente después vino el colectivo.
La señora que esperaba atrás mío hizo un comentario de los introductorios, como: qué bueno que no me tome un taxi por que ya vino. Yo le dije que había estado a punto de hacer lo mismo. Y ahi tuvo su lugar la conversación importante. Resumo. Me preguntó cuándo había pensado por primera vez en tomarme uno. Si cuando lo habia visto al tipo decidirse, o mucho antes, esperando. Sonreí con los ojos brillosos, porque si bien odio hablar con extraños y las small talks me hacen transpirar, me encanta jugar y siempre termino hablando con los sujetos más bizarres.
 Antes -le dije-, como hace veinticinco minutos cuando ya me veia venir la espera kilométrica y el retraso. Entonces deberías habertelo tomado en ese momento. Porque después, cada minuto que pase de esa primera duda, ya estas cada vez más cerca de que el colectivo efectivamente llegue. Cada minuto que pase que uno sigue dirimiendo es un porcentaje que disminuye la efectividad de la decisión. Es decir, no es lo mismo tomarte un taxi a tiempo, cuando haciendolo no vas a llegar tarde, y yendote de la parada 20 minutos antes de que el bondi llegue, a 10. 5, 1 minuto antes, cuando tu tiempo se reduce y el transportador que encima no te va a cobrar 30 veces el valor del boleto ya este pronto.
Obviamente no fueron con estas exactas palabras, lo estoy ordenando para que se entienda porque ustedes no pueden ver las expresiones que hacia y sus movimientos de manos que hicieron de la explicación una ponencia mágica. Estoy completamente segura de que muchos viajantes escucharon atentos y lo comentaron en el día.

Por supuesto, es una teoría que debe ser analizada con cariño y dispuestos a jugar. Como toda teoría, ancla sus bases en situaciones tipo. Me quiero alejar de los acontecimientos circunstanciales: que si te tomas un taxi en la primera aparición de la idea y después choca, que si no te lo tomas y resulta que el bondi cambió el recorrido por una manifestación y aparece una hora y media después y esas cosas que uno piensa ni bien te plantean esto.
 Sí, la vida son elecciones, bla, bla. No hay nada que marque una tendencia definida, por suerte hay muchos factores en juego. Pero la elección del taxi se acerca bastante a eso que creo.
 Yo las veo a todas esas personas con cara de nada, caminando por la calle, convencidas de que la vida es algo serio y hay que tomarsela en serio y pienso, mirate al espejo, mira, tenes una cara muy graciosa, por qué te haces esto, qué clase de satisfacción te otorga vivir así? Son los mismos que se quejan, se quejan, se quejan. Que no tienen lo que se merecen, que todo les cuesta, que la sociedad, que el mundo, que los transportadores públicos, que el trabajo. No se puede así. ¿Cómo no te va a costar todo el triple si tenes un miedo a animarte que mamita querida? Hay que jugar, muchachos. Aunque llegues con el agua al cuello a fin de mes, aunque vivas en una ciudad gigante y viajes a las seis de la mañana con una paja infinita, aunque no lo hayas logrado, aunque no lo logres nunca. Si estamos en un baile gigante, ¿Por qué no bailar?

sábado, diciembre 6

Ya empieza a haber programas de televisión
que pregonan las claves para cuidarse
de las calorías en las fiestas
ya nos acercamos a otro fin del mundo
sigue habiendo gente sin casa
y casas sin gente

Ahora
que las noticias corren como campeonas olímpicas
y todos tienen internet en sus aparatos
Ahora
que nos cansamos de hablar del amor
porque otro cierre se aproxima
y me da cosa pensar con distinción de importancia
porque nada importa

Te imaginas si el fin del mundo tuvo paja
y llega en unos dias con dos años de delay
y todos tan idiotas emborrachandose
en los patios y jardines
en las avenidas cortadas

Y si le da tanta paja que simplemente no llega
Y si el mundo perdura una eternidad
pero no dos
Y si no nos morimos nunca
Y si nos damos cuenta
¿Y si finalmente nos damos cuenta?