jueves, enero 29

Comprendí la soledad de casualidad
Estaba explicando algo que pensaba
y mi interlocutor me dijo que me entendía,
cuando yo sabía que ni siquiera me había acercado
al concepto del que quería hablar;
y pensé:
mierda,
qué solos estamos todos
De repente mi cabeza se llenó de palabras
sé que no había calma
pero sentí un silencio especifico
como el pip que suena cuando se alcanza el umbral auditivo
como el sonido de una maquina que registra los latidos
en el momento en el que el paciente la palma.

martes, enero 27

Paz o amor

No, no me refiero al último libro de poemas de Marina Mariasch. O en realidad sí.
Sí, carajo, porque le puso un título que le hace justicia a todo. Solo sacó una y y le puso una o a la frase pronunciada por la mayor cantidad de bananas en la última década -según un estudio de la universidad de Coneccctticuttt*- y generó más desconcierto que Pocho la Pantera preguntándole a una panelista si le cabía el sexo anal. Incluso más desconcierto que la foto de Pocho la Pantera portando una tanga. En fin, más desconcierto que Pocho la Pantera en todas sus variantes.


                                                                                                 
Basta. Yo quería escribir algo serio hoy. ¿Han leído a Marina Mariasch? A mí me ha gustado mucho todo lo que llegó a mis manos y a mis pestañas de google chrome. El año pasado le regalé a una amiga su poemario tigre y león que conseguí gracias a la suerte en la que no creo en la Librería Mi Casa.

Yo les dejo así como quien sí quiere la cosa -cuando la cosa sería dejarlo- el link de su blog que ya no actualiza pero que funciona perfecto como una página en la que esta todo lo que viene escribiendo hace varios años.
http://www.distraccionmasiva.blogspot.com.ar/ 

¿Acaso esta comenzando una nueva sección en la cual recomendaré blogs?
Miren, todavía tardo 10 minutos parada enfrente de los estantes de yerba en los chinos cuando yo sé, ellos saben, todos lo sabemos que siempre me llevo la misma, así que no estoy en condiciones de responder esa pregunta. Pero no, a nadie le importa qué blogs leo. Este lo pegué porque me pareció menester. Pero por sobre todas las cosas, porque desde el viernes que quiero escribir algo que incluya la palabra menester y no se me ocurrió que podía escribir menester diez veces seguidas una abajo de la otra y titularlo Vanguardia. Así que bueno, para terminar les dejo el último poema que escribí:

Vanguardia

menester
menester
menester
menester
menester
menester
menester
menester
menester
menester.









*La universidad de Coneccctticuttt queda acá cerquita, su decano es a su vez el dueño del kiosko turbio open 24 de la esquina de Diaz Velez y Marechal. Igual es una academia seria.

lunes, enero 26

Todo el tiempo

escribo saltando las baldosas que faltan
las mías
escribo cuando discuto en la calle con un motoquero
que casi me lleva puesta
cuando le sonrío a gente que no quiero
escribo
cuando me enojo con gente que no conozco
escribo al comenzar el día
justo cuando empieza
y escribo también cuando termina
escribo cuando me clavo un triple de miga
cuando me duermo al fondo de una clase
en realidad estoy escribiendo
escribo cuando veo el recibo de sueldo
cuando toco el bongó escribo
cuando ordeno los libros según los colores
y los grosores de los lomos
escribo y además
cuando la cago en serio escribo
y sobre todo
cuando me acuesto a cualquier hora
cuando fumé y pienso que voy a tener
la voz a la miseria y cómo voy a hacer para cantar
estoy escribiendo
cuando me besan de verdad escribo
cuando su lengua es un helicóptero
que instaura un regimen dictatorial
en mi boca
afortunadamente
escribo
cuando pido ayuda
escribo cuando acaricio
me
es una certeza
estoy escribiendo
cuando se corta una cuerda
el plin coincide con mi mano sobre una hoja
no importa cual.
cuando me revientan
cuando las sábanas quedan a la mañana
cerca de los talones
arrugadas y me convenzo que es
porque las estoy viviendo bien
ahí también
yo lo juro
estoy escribiendo

viernes, enero 23

Peter Handke y la duración

Ya hace tiempo que quiero escribir sobre la duración;
no un artículo ni una obra de teatro, ni una historia—
la duración pide insistentemente un poema.
Quiero preguntarme con un poema,
acordarme con un poema,
afirmar y guardar con un poema
lo que es la duración.
    
"Esto es cosa que ocurre en días, esto dura años":
Goethe, mi héroe
y maestro de la palabra objetiva,
una vez más has acertado:
la duración tiene que ver con los años,
con los decenios, con el tiempo de nuestra vida;
la duración, es el sentimiento de la vida.
   
La duración con tu hijo
puede sobrevenir
cada vez que encerrado en la habitación durante horas,
con un trabajo aparentemente útil,
escuchas en el silencio el suplemento que te falta
para que todo esté en orden:
el ruido de la puerta de la casa al abrirse,
signo del regreso al hogar,
que en ese momento a ti,
el más susceptible a los ruidos de los susceptibles a los ruidos,
estando debidamente concentrado en tu tarea,
te suena como la más bella melodía.

Extraño también  el sentimiento de duración
a la vista de algunas pequeñas cosas,
cuanto más insignificantes más conmovedoras:
aquella cuchara
que me ha acompañado en todas las mudanzas,
aquella toalla  
que ha estado colgada en los más diversos cuartos de baño,
la tetera y la silla de enea,
arrumbadas años y años en el sótano
o guardadas en alguna parte
y ahora, al fin, otra vez en su sitio,
ciertamente un sitio distinto de aquel que les corresponde desde siempre,
pero sin embargo en el suyo.

Y al fin:
feliz aquel que tiene sus lugares de duración;
ya no será, aunque se haya trasladado para siempre a un país extraño,
sin perspectivas de volver a su mundo,
nadie a quien han expulsado de su patria.
    
Peter Handke, Poema a la duración (1986) Traducción: Eustaquio Barjau.

lunes, enero 19

1.
Me dijiste algo importante
mientras mirábamos a dos pibes
disputarse el mando de la pinza
de una maquina peluchera.

2.
Quería algo irreversible
que me arrancara de la tundra
de mi corazón endeble
y ahora ya no puedo explicarlo.

3.
Abajo de nuestras parrillas costales
hay una feria de fabricantes de explosivos
me siento expuesta como los peluches
de las máquinas que tanto les gusta
a los pendejos a pesar de las pinzas
que nunca aprietan lo suficiente.

4.
Soy el peluche
lindo y esponjoso
si me apretas la barriguita
quizás escuches algún estallido
producto de los fuegos de artificio.

5.
Me dijiste algo importante
pero no escuche un carajo
porque justo estaba decidiendo
que el relato de mi vida
iba a ser una crónica
de esas en la que la cronista se la juega
y va por más y vuelve con una historia
que le costó encontrar
pero vuelve.

domingo, enero 18

Sueños de un artista

Arte, coraçao.
La voz de Luciana Jury la primera vez que la escuché no sólo no me gustó si no que me pareció molesta. Cuando escuché su versión de 'Post-crucifixión' me pasó lo mismo, pero al terminar el tema hubo como un viento que movía melodías, así que lo puse de nuevo. Y listo, eso solo bastó. Entendí su voz.
Utilicé ese viraje brusco en mi forma de escuchar para trasladarlo a otras cosas. Me pregunté medio en joda qué pasaría si me relajara un toque en cada uno de mis juicios. ¿Encontraría sonidos que me golpearan cortito y seco en los riñones?

Hoy salí a las 20:15 a tomar unos mates antes de que cerraran el parque centenario y mientras entraba vi que había una actividad en el anfiteatro. Vi luz, y bueno, todos conocemos el resto. El espectáculo en cuestión se llamaba "Sueños de un artista", es la primera vez que la compañía de Machi Umbides se presenta en Buenos Aires.
Este muchacho oriundo de Santiago del Estero creó un hermoso espectáculo acompañado de jóvenes artistas, músicos y bailarines, entre los cuales se encontraban sus hermanos, su novia, y sus papás.
Quiero hacer hincapié en esto: montaron un show de puta madre, en el que entre número y número proyectaron sobre una pantalla gigante diferentes testimonios de los artistas en escena, las dificultades que tienen día a día para poder ensayar, su amor por lo que hacen, retazos de sus historias.
Hubo de todo: bailarines contemporáneos, bailarines folclóricos, acrobacia aérea, flamenco, cantantes, músicos, números de boleadoras, malabares, solo de piano.
Sus propios padres protagonizaron un momento hermoso bailando una chacarera acompañados por piano y guitarra y por mucho, muchísimo amor. Machi se despachó con una muestra de pasión y talento sorprendentes, bailó diferentes piezas, tocó el violín, cantó y terminó el show que mutó a fiesta sobre el final cuando muchos espectadores se pusieron a bailar la chacarera en los pasillos, diciendo unas palabras tímidas y contundentes: "Gracias. Muchas gracias. Un aplauso para estos artistas, estos soñadores."
Me había puesto los anteojos porque quedé ubicada al fondo y no veía un carajo, y terminé quitandomelos varias veces para secarme los ojos. Fue un cachetazo de amor y música.

Y hablando de cachetazos de amor y música, les cuento que Gabo Ferro y Luciana Jury van a tocar en febrero en el Parador Konex presentandose con su disco super reciente El veneno de los milagros, y que pienso ir a sacarme los anteojos ahí también.

jueves, enero 15

Al pie del cañón

Tiré un título gastado, si me lo permiten, pero es menester.
Muchos otros ya se preguntaron cuál es dónde esta la partícula fundamental que nos falta para sentirnos satisfechos. Y qué es, sobre todo, lo que nos impide ir a por eso. Hacer lo que nos gusta. Tirarnos a la pileta. Tirotearnos en la pileta. No, eso es otra cosa. Rewind.
Cuando la primavera aun correteaba moza estaba yo tomando mate en la mañana de un sábado en casa (ya expliqué con anterioridad que las mañanas de los sábados me gustan mucho -cuando no se tiene que trabajar y no se duerme por dificultades técnicas de la noche anterior, por supuesto-). Momento, Laurel, acabas de hacer una aclaración adentro de una aclaración? Sí. ¿Y estas manteniendo una conversación con vos misma? Sí, me respondo y todo. A lo que iba.
Marcotemporoespacial: primavera temprana, casa, mañana, sábado, infusión gaucha.
Estaba muy tranquila mirando las plantas de la ventana y juntando fuerzas para levantarme y regarlas cuando un rayo conceptual me atacó. Hubiera podido asegurar, si alguien me lo hubiera exigido, que estaba teniendo un momento muy lindo en el cual no había angustia, ni quilombos, ni Lauritas corriendo por el departamento, ni quéhiceanoche, ni ruidos molestos, ni calor ni frío, ni preguntas sartreanas. Pero me faltaba algo.

 La evaluación no es algo de lo que me jacte, al menos en el sentido estricto del término. Las evaluaciones en mí toman la forma de una discusión parlamentaria que se desliza por una cinta de moebius, y lo peor de todo, suceden después de la decisión tomada. En mi barrio a eso le llaman alpedismo crónico. Son un poco crueles en mi barrio.
Cuando decidí volantear a lo loco con mi auto metafórico(Fah!), hubo ciertas aspectos de la culpa católica internalizada que hicieron un montón de batucada en mi cabeza.
Todos tenemos una veta de pensamiento más o menos estridente a la que me gusta llamar Doña Rosa (a partir de ahora, D.R.) Y D. R. tenía una opinión muy robusta de mis habilidades para comandar el barco de mi vida. Prácticamente inexistentes, casi que la estoy oyendo.
-Venías bien, por qué esto?  Qué pensas hacer, trabajar como un cerdo transpirado, empezar de nuevo, colgarte la guitarrita, quizás en un par de años dar clases, en treinta publicar un par de papers, o un libro, cantar unas cancioncitas e irte a dormir? 
Y así ad eternum. Es muy jodido el momento en el que ya no te reis de D.R. y empezás a creer que quizás tenga razón. No la tiene, es importante remarcar esta parte. Porque D.R. es D.R., y una es una.

Escuché tantas cosas en este último tiempo que me sorprende tener todavía facultades auditivas.
En momentos de crisis lo único que titila insistentemente parece ser la pregunta de adónde estamos yendo. Cuando estaría bueno empezar por dónde se esta ahí, en ese sencillo instante. Y con quién. Qué sentis cuando te preguntas qué te hace bien. A dónde viajas cuando alguien te pregunta qué te conmueve, o qué es lo que hace que de pronto sonrías cuando vas como ganado en un transportador público a las siete de la mañana.
No parece tan díficil dicho así. ¿Qué te hace bien? No un poco bien. Digo bien, un señor bien, sin dudas en la acepción.

No es necesario dejar legados, ni grandes obras, ni teoremas resueltos. Nadie merece nacer y que le hagan creer eso. Basta de esa seriedad y compostura triste. De proporciones, de mesura impuesta.

¿Serán suficientes algunos escritos distribuidos por ahí, algunas clases dadas con amor, algunas músicas, unos cuantos poemas, algunos besos, algunas marchas y discusiones, algunas puteadas, algunas emociones? Qué se yo. Probablemente no. Pero puede ser un comienzo de algo intenso que no alcanzo a distinguir.

Más que nunca, al pie del cañón.
Besos van.

martes, enero 13

Todo es mucho
y hay quienes no soportan todo
-hay quienes incluso soportan muy poco-

Eso igual no importa
lo que cuenta es lo que se da
en medidas suficientes.



miércoles, enero 7

Bolaño te pega y después te abraza.

La violencia es como la poesía, no se corrige.
No puedes cambiar el viaje de una navaja
ni la imagen del atardecer imperfecto para siempre.

Entre estos árboles que he inventado
y que no son árboles
estoy yo.

++++++


De sillas, de atardeceres extra,
de pistolas que acarician
nuestros mejores amigos
está hecha la muerte.

La muerte es un automóvil con
dos o tres amigos lejanos.


++++++



El misterio del amor siempre es 
el misterio del amor
y ahora son las doce del día y
estoy desayunando un vaso de té
mientras la lluvia se desliza
por los pilares blancos
del puente.



++++++

En el centro del texto
está la lepra.

Estoy bien. Escribo
mucho. Te 
quiero mucho.

jueves, enero 1

A mi no se me terminó un año, se me terminó un libro.


1- El libro electrónico se opone al fetichismo del libro como objeto sensual, es decir, como objeto táctil, visual y oloroso a la vez. Y ese fetichismo ha sido tradicionalmente un componente hedonista del placer intelectual de la lectura.
2- El libro electrónico se opone, en su condición de máquina estandarizada, al valor sentimental del libro recibido como regalo cariñoso, o dedicado con una firma por el autor o por el amigo que lo regala(...)
7- si un libro tradicional recibe un golpe o cae al suelo no se rompe(...)

El arcaico libro códice multisecular y el novísimo libro electrónico han entrado en legítima competencia en nuestro denso sistema alfanumérico, que esta regido por la ley de usos y gratificaciones de los medios, una ley que nos explica perfectamente por qué la televisión no ha aniquilado la vigencia social de la radio, pero en cambio por qué el cine sonoro provocó la extinción del cine mudo. En la distribución racional de tales usos y gratificaciones se dirimirán los territorios de vigencia propios de los que ahora percibimos a veces como dos rivales y que probablemente no sean más que dos medios complementarios en nuestro abigarrado paisaje intelectual.

                                                           Metamorfosis de la lectura, Román Gubern.