martes, marzo 31

La suavidad de la piel del hombro
es tan terrible
como una cena en silencio.
No puedo desoírme
cuando viajo callada
en un colectivo lleno
así como no puedo evitar,
al abrir la ventana de mi casa,
que entre viento con polvo
e historias de la calle
que creí dejar afuera
cuando cerré la puerta
cuando supuse que ya había llegado.

miércoles, marzo 25

Dejemos de ser
el perro esperanzado
que espera atado en la esquina 
a que el dueño salga de la panadería 
sin nada para él.

domingo, marzo 22

Aire

I- La mayoría de las veces no sé qué es lo que estoy sintiendo. Pero me da esperanzas.

II- Una noche de sábado a las cuatro de la mañana terminé de ver La Grande Bellezza y me quedé vacía. Después pensé qué vergüenza nunca vi la Dolce Vita. 

III- A los 13 enganché en la televisión una película en la que Marcello Mastroiani perseguía a una mina en unos pastizales hasta que la agarraba y se revolcaban y la luz iba bajando y la escena se esfumaba en negro y después no me acuerdo qué pasaba.

IV- Ayer tuve mi tarde noche punk de la semana (mi playlist de punk es hermosa) y justo después de un disco de Eterna Inocencia que me dejó estúpida empezó a sonar esta canción:

https://www.youtube.com/watch?v=qchlZK2JaF8

Temón que muchos conocerán por Violencia Rivas, que los violadores se supone le hicieron a Anita Ekberg, la protagonista icónica de La Dolce Vita. Yo sé interpretar los mensajes, así que me bajé la puta película y la pienso ver mañana, dicen por ahí que La Grande Bellezza no le llega a lo talones, pero lo que dicen por ahí en general es verdura, lo comprobaré por mí misma.

V- En otro orden de cosas, qué lindas las canciones que arrancan con bajo y distorsión, me hacen picar el corazón.
Otra: https://www.youtube.com/watch?v=cMOAXm94VWo
Y una versión en vivo: https://www.youtube.com/watch?v=SGJFWirQ3ks

Qué ganas.

sábado, marzo 21

Sólo Porchia

Ayer me llevé sin violencia pero bajo condición de devolverlo el miércoles el hermoso Voces de Antonio Porchia de la casa de N, amigo que también me legó una valija entera de libros y apuntes de su paso por Letras. Llegué a casa con una valijita a tope y una bolsa inmensa, me senté en el piso, desplegué todo, y puse unas empanadas en el horno mientras leía arrepantigada los haikus level-up de Porchia. Algunos:

Todo es como los ríos, obra de las pendientes.

El dolor esta arriba, no abajo.
Y todos creen que el dolor está abajo.
Y todos quieren subir.

Todo juguete tiene derecho a romperse.

Islas, puentes y alas:
mis tres vidas separadas.
Mis tres muertes unidas.

Nadie puede no ir más allá.
Y más allá hay un abismo.

Yo también tuve un verano y me
quemé en su nombre.

Te deben la vida y una caja de fósforos
y quieren pagarte una caja de fósforos,
porque no quieren deberte una caja de fósforos.

Los niños que nadie lleva de la mano
son los niños que saben que son niños.

Una flor y un infinito de puñales.
Y sólo una flor mata, Está de más
un infinito de puñales.

Lo que dicen las palabras no dura.
Duran las palabras, Porque las palabras
son siempre las mismas y lo 
que dicen no es nunca lo mismo.

viernes, marzo 20

Hay cosas que empiezan cuando terminan
y sin que la duración medie
cuando acaban
que es mas o menos cuando empiezan
te parten la cabeza como si fueran
un muñequito de videojuego
con un hacha del tamaño de su cuerpo
nunca fui buena en los videojuegos
me confundo duelo con entusiasmo
desconcierto con muerte
caigo durante horas
pero sigo diciendo
qué poco dura todo.



jueves, marzo 12

Remojo en agua fresca
los pies en el aire
las promesas en la tierra.
Mientras formo la palabra,
formo la palabra.

sábado, marzo 7

Verda


Que algo se te rompa
no es un hecho que repercuta
solamente en este mundo.

No es espuma de relleno
eso que aparece
en una foto tomada sin pensar
o en una conversación mientras
se saca un fósforo de una caja.



jueves, marzo 5

No es eso acaso lo que queremos

Caminamos sin pasear por calles viejas
construidas por un montón de gente.
Calles que fueron reasfaltadas
porque el paso de los camiones rompió todo.

Sin pasear vamos por calles viejas
que también supimos hacer mierda.

Descreo del conocimiento puro
al que se llega y ya está, papito,
porque lo único que va a destrozar nuestras cabezas
-como si una rueda de un camión rajador de asfalto
las arrollara- es la ignorancia de la que renegamos
que cargamos como alforjas
la mitad del peso de un lado
la mitad del peso en el otro.