martes, noviembre 17

Cuando son gratas las sorpresas

A lo largo de las últimas semanas estuve trabajando con varios grupos el lenguaje poético. No sé por qué, no está en el programa y no sé si es lo mejor siempre, pero los profesores también necesitamos cosas, y me encapriché y quise hacer un taller experimental que por suerte salió bien.

En realidad todo empezó por un error. Una noche entre semana salí, me pasé sutilmente de copas y al día siguiente me quedé estrepitosamente dormida, enfrentándome a la perspectiva de dar una clase de cuatro horas sin haberla preparado y con muchas menos neuronas que el día anterior. Como los adictos al azúcar que tiran golosinas en el chango del supermercado, fui corriendo con una bolsa a la biblioteca y me llevé diez libros de poesía. Diez libros hermosos que quiero mucho, todos con encuadernaciones brillantes, eróticos infinito punto rojo. Llegué, les di uno a cada uno, les pedí que eligieran el que menos les gustara, y que identificaran el porqué. Y me fui a buscar un vaso de agua. Todo lo que sucedió después estuvo bien. A partir de ahí pauté diferentes actividades, incluso tradujimos un poema de Paulo Leminski al español rioplatense. Se le cagarían de risa los bigotes al escuchar su poema con voseo.

Lo importante es que comienzo a entender que ninguna actividad o propuesta de trabajo, por más interesante que sea, por más que me entusiasme a mí, es para todos. Parece una boludés, pero desoír esto puede ser la causa directa de frustraciones terribles.

A algunos les pedí que intentaran escribir un poema. La verdad es que no albergaba esperanzas de nada, a veces tiro consignas al voleo que son bastante estúpidas, no le digan a nadie.
Cuestao, la semana pasada me llegó esto. Primer poema que escribe en su vida. Va de tú porque a un brasilero sacarle el tú es como sacarle los porotos.

¡Oh! Maravillosa y linda Luna
que ilumina e invade el alma
naciendo despacio, efecto que trae calma
emerge hecho el Sol sobre la laguna.

Se levanta en un cielo oscuro,
tímida, colorada, blanca.
A toda la gente le encanta
penetra los ojos, los convierte en puros.

Para los enamorados, una inspiración.
Compañía fiel a los solitarios
Desnúdate, Luna, no necesitas vestuarios.
Sé que buscas solamente emoción.

Brilla, brilla, hermosa Luna
sé la luz de mi corazón
ten prisa, te suplico,
se acaba el tiempo de nuestra relación.

Ya es hora, no se va,
al día no me quiero enfrentar.
Llévame contigo, querida Luna
que si no en la oscuridad me voy a quedar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

'Casa-quinta' es una palabra compuesta por una casa y un jardín.