viernes, diciembre 30

Modos de uso

En el colegio al que iba, el pelado de seguridad era el hijo de la encargada de la mapoteca, y uno de los de maestranza de la biblioteca era el padre de mi preceptor de 5to año. De esa cuaternidad vincular, comprendí muchas cosas.
Malú, la reina de los mapas, era una señora muy vieja. Tenía una malformación en un brazo (absolutamente tomado por un edema) y los ojos chinos de Margarita Stolbizer. Siempre que entraba a acercar un mapa a alguna clase de geografía, todos posábamos los ojos en ese brazo gigantesco. Malú era buena. Las dos veces que fui a la mapoteca a pedir un mapa me dijo sí, corazón. Ya falleció. Su hijo era un pelado con cara de malo que estaba en la puerta para, más que cuidarnos, cuidar al mundo de nosotros. Como el colegio tenía tres turnos, nos daban unas credenciales pedorrísimas que decían de qué turno éramos así te difixultaban el asunto ratearse. Obviamente, las falsificábamos. Obviamente, el pelado lo sabía. Sonreía poco y siempre tenia chaqueta de traje. El día de mi entrega de diplomas, lo vi terminar su turno e irse con una remera de los redondos. Me felicitó y dijo algo como quién lo hubiera dicho y algo del paso del tiempo.
Hernán fue el preceptor más permisivo que tuve en ese colegio. Le decíamos Herno. Siempre tenía cara de cansado y hacía la vista gorda si nos encontraba fumando en el patio. El día de la vuelta le tiramos huevos a él también y lo abrazamos. Nunca dejó que la cara de ameba abandonara su rostro. Su padre, sólo diferenciable de él porque tenía el pelo enteramente blanco, tenía el mejor trabajo de la instituxión: arreglaba libros. Me enteré que ya hace varios años hicieron reformas en el colegio, pero cuando yo cursaba había un cuartito mínimo al lado de la biblioteca. Mínimo como un toilette. Estaba ocupado por una prensa manual de encuadernación y una sillita donde él se sentaba. Tenía otras obligaciones dentro del colegio, pero sólo tengo su imagen sentado encuadernando libros antiguos que se habían desguazados por el maltrato juvenil. Sus arreglos eran rústicos, incluso poco estéticos. Pero infalibles. Quedaban libros IronMan. No pensaba demasiado en mi futuro, pero recuerdo reflexionar con seriedad que reparar libros podía ser una profesión muy noble. Que yo podría hacer eso y estar conforme con mi vida.
Me acordé de todo esto ayer. Por intentar atajar un libro que se caía de mi escritorio, me quedé con la tapa en la mano. Con paciencia, característica de la que en general adolezco, busqué cinta y la pegué de nuevo. Quizás lo que hago ahora no diste tanto del oficio del padre de Herno. Tiene que ver con la escritura, con el lenguaje y con las reparaciones. Lamentablemente no dispongo de una prensa manual para reparar las cosas. Pero tengo manos.

miércoles, diciembre 14

Para algún humano que se pregunte por qué mientras el viento despiadado


No hay que saber hacerse cargo
de la magnitud de las cosas.

Pero y si varían,
¿cómo se puede hacer
para que al menos
no hagan mal?

No hay que saber hacerse cargo
de la magnitud de las cosas.

Desinterésese cuando
pensamientos ahora no se puede.
Despreocúpese si
feliz quizás mañana no se pueda.

Hágase cargo de todo lo demás
que no tenga que ver
con la magnitud de las cosas.

Como por ejemplo
un aparato de televisión
que nunca más funcionará.

Trabaje sobre ese contenedor vacío.
Aproveche la posibilidad
de la movilidad de las manos.
Que no importe
si ayer a la tierra cantar no se pudo.

No hay que saber hacerse cargo
de la magnitud de las cosas.

miércoles, noviembre 23

Gatitos, teléfonos, La nada, Bolivia y Wikipedia.

Ayer, Franklin (el toga) cumplió un año en Franklin (mi hogar). Atravesamos momentos de zozobra, con su cistitis de un mes completo en el que dejé un aguinaldo en la veterinaria, y el ingreso de una rata que no cazó porque es el gato más fuckin paja del barrio.

Me dejé el celular en un taxi. Román (el taxista) vive en provincia, trabaja sólo de noche, y no es muy entusiasta así que todavía sigo incomunicada. Uso la alarma de la computadora para levantarme. Hoy no funcionó. Llegué tarde. Es notorio cómo algo tan idiota como un celular trastoca tantos aspectos de la vida. Lo noté en el bondi que me trajo a la oficina. Percibo que estos días me cuesta menos concentrarme. Tengo más ideas. Me senté a escribir de nuevo. Es muy raro. Hay una canción de Loli Molina, "Chicos Raros" que me parece que está muy bien, sobre todo la versión de Sofar. Me enteré que está por hacer otro N/D Teatro. Bien por ella.

De todas maneras tengo que decirlo porque la piernita me tiembla. Un poco -bastante- siento ansiedad. Encima dejé de fumar en el día a día. No sé si pasar a ser una fumadora social es lo correcto. Tampoco sé si estoy tomando buenas decisiones. Hace cinco días que no tengo celular y ya leí dos libros, resumí tres cuadernillos para un final, cociné dos veces pastel de papa de rechupete, siesté como una vaca al sol, tiré bolsas y bolsas de cosas absurdas e inútiles que habitaban mi casa, intenté arreglar el ukelele. ¡Todas cosas lindas! Salvo lo del ukelele: no logré hacer nada con él. Eso me produjo odio y rencor.

Toda la gente que me rodea está rara como yo; somos todos muy consecuentes. Hace unas semanas leí Nada de Carmen Laforet. Me salió $50 en un puesto de usados. Estas cosas me ponen contenta. También compré un compilado de cuentos rusos y un libro de poemas bastante malo pero con hermosa encuadernación. Cada uno a 50 pé (Misma caja de ofertas). Cuando me apoltrono enfrente de un puesto de libros de usados, tengo una técnica de equilibrio mental y físico que nunca me falla. Piernas separadas ancho de hombros, pelvis hacia atrás, cintura escapular fija y fuerte. Nadie es capaz de correrme, y hasta no haber inspeccionado todo el sector no cedo la oportunidad a otro. Es el único momento de neto egoísmo y me lo permito con alegría y autoaceptación. Sólo cuando compro libros soy una cerda defensora de la propiedad privada y del sistema capitalista; es más: quiero serlo. Lloren, puaners.

Nada de Laforet no estuvo a la altura de las expectativas que tenía por las reseñas y las recomendaciones que me hicieron. Una coming of age story bien narrada, sí, pero no mucho más. Cuenta la historia de una piba del interior de España que se muda a la casa de parientes de Barcelona para estudiar en la universidad. Su familia, otrora rica, es ahora clase media venida a menos, y la novela cuenta sus días en la ciudad, sus coqueteos con la clase alta cultivada e intelectual, y sobre todo las grandes contradicciones de la época de posguerra. Estuvo bien, me entretuvo. Pero la terminé pensando qué iba a leer después.

Hace poco me enteré de que un profesor que tuve este cuatrimestre en Literatura Francesa escribió una novela con la que ganó un premio bastante importante, y que tiempo después revocaron el fallo porque "descubrieron que ciertos pasajes eran un plagio de Nada de Laforet". No tengo mucho para decir acerca de los plagios, creo que es claro, ya todos han hecho sus perentorios análisis al respecto. Me entretuve un montón en la internete con la polémica.
No leí la novela de Di Nucci, que dicho sea de paso se llama Bolivia Construcciones, pero cuando lo haga espero no encontrar el denunciado parecido; no tanto por cuestiones de copyright, sino porque habiendo tantas cosas copadas que retomar, hacerlo con esta novela me parece un desperdicio de energía intelectual. Di Nucci es raro, a veces no lo entendí en las clases. Pero me causa risa y me cae muy bien. Me prestó un librito hermoso de La Comédie Francaise. Es un personaje abrazable.

Acabo de ver en Wikipedia que Nada está incluída en la lista de El Mundo de las 100 mejores novelas en español del S XX. Por encima de, entre otros títulos, Pedro Páramo, Rayuela, La ciudad y los perros y Como agua para chocolate (que defenderé estoicamente cuando quieran y donde quieran -si es en una cocina mejor-)
Periodistas, dejen de pensar con el recto!

Por último, mi adicción a Wikipedia está atravesando un momento de manía y descontrol. Ir de hipervículo en hipervínculo es una pasión de multitudes. Googleando a "Jack, el destripador", llegué indistintamente a asesinos en serie, la condesa de Bathory, terrorismo, teorías conspirativas y religiones minoritarias en Mozambique. Un delirio. Terminé acá: https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Decelia

jueves, octubre 13

Galimatías simple


El universo es
todos los skaters
que hacen un 360
sin quebrarse
tibia y peroné.

O un beso en la mejilla
con dolor en el esternón.

El universo es, sí,
un gatillo fácil a la vera
del Riachuelo,
pero se hace efectivo
en una siesta un sábado en el bondi
que te lleva al mango,
que traquetea y bufa como una persona
cada vez que abre las puertas.

Y si bien el universo es
pastillas y malos entendidos y pobreza,
gerentes generales y mates fríos e injusticia,
solo acepta ser medido por
un perro obeso durmiendo al sol
solo es tangible
en un perro obeso durmiendo al sol.


Habría que analizar el concepto de
"Ir a pérdida".
Yo, por ejemplo,
prefiero ir a pérdida
si eso implica
morir en la mía
pero no si implica
morir.

martes, octubre 4

Todo se rompe

La vajilla no se va a renovar
tan rápido como un accidente.
Nadie piensa,
cuando se pone zapatos nuevos,
que habrán de romperse.

La confianza se rompe.
Aunque digas que no,
que no puede romperse,
un choque en la puerta de tu casa,
el Same emocional que nunca llega
y todo se rompe.

El vidrio de la ventana
aunque no llegues a verlo
se va a romper.
El velador en el borde de la mesa de luz.
Porque lo esta pidiendo
y lo va a tener.
Las ideas.
El azar del que tanto hablamos.
Los libros. Los amigos.
Las lámparas bajo consumo.

¿Que qué intento decirte?

Que puedo entender
que haya cosas
que al gastarse
es como si se rompieran.

jueves, septiembre 8

Las cantantes celulares, el adelanto de 45 minutos y los boletos de colectivo

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Siempre les puse nombre a los celulares que tuve. La premisa es que tenían que ser nombres de cantantes mujeres. El mejor celular de la historia de los celulares fue un Alcatel que tenía teclado horizontal deslizable. Fue el mejor celular que tuve y tendré y todo bien con eso, crecer implica extrañar lo que probablemente fue una chotada. De todas maneras fue un afecto desmedido. Era como una bolita de amor que tenía un mini tecladito. Se llamaba Fabiana Cantilo. Lo perdí borracha en una fiesta. No pude comprarme otro igual porque ya no se fabricaban.


Con dolor compré a Madonna. La hermana de un amigo de mi viejo tenía un celular en una cómoda y lo entregó por 300 pé. Le puse Madonna porque era viejo, pop y rosa chicle. Me gustaba porque seguía siendo dentro de todo atrasado en tecnología y tenía una excelente excusa para no tener nada en él más que sms y agenda de contactos. Mi hermana finalmente se avergonzó de mí y me regaló alto celular, dando por finalizada mi batalla contra lo touch. Y ahora tengo a Björk.


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Y Björk quiso que experimentara una secuencia de instrospección. En algún momento de la mañana de ayer, sé que no fue antes porque llegué puntual al laburo, se desconfiguró la hora. Creo que fue cuando lo reinicié. Se adelantó 45 minutos. No es tan terrible, por supuesto, pero viví un día muy extraño, ahora entiendo. Llegué a la facultad con la clase empezada, como siempre porque siempre llego tarde. Pero lo que no sabía es que había empezado hacía 15 minutos, no una hora como acostumbro. Eso significa que me fui 45 antes del trabajo y que mi jefe no se enteró. Como la profesora decidió terminar antes la clase, no me di cuenta del desfasaje de tiempo porque para mi había terminado más o menos a tiempo, unos minutos después solamente. Pero dijo, por hoy terminamos antes y yo pensé, minga, vieja, estás terminando incluso después. Casi se lo menciono a una compañera con la que me crucé cuando terminó, pero me dio paja. Sí sospeché algo raro cuando en un momento de la noche, mientras hablaba por teléfono y cocinaba sentí como algo que no sé qué sería. El tiempo.

Hoy cuando me tomé el bondi viajé en uno vacío, sentada, una fiesta. Claro. Eran las 7 y cuarto de la mañana, la puta que me parió. El encargado del edificio de oficinas me miró raro. Yo llegué, preparé mate y arranqué a llamar y me daban todos contestadores. Así hasta que a lo que para mí eran las 9:50 me llamó mi jefe al que había intentado localizar antes, y me di cuenta de que eran las 9.

No le deseo a nadie el nivel de desorientación que manejé toda esta mañana. 

Me pregunto cuánto antes me habría dado cuenta si los bondis siguieran dando boletos. Yo era alta fetichista. Los inspeccionaba, veía coincidencias de números y siempre chequeaba la hora. Creo que nunca habrá de nuevo esa cosa linda de estar viajando en bondi un fin de semana a algún lugar sin apuro con solcito y no tener nada para hacer y mirar por la ventana e inspeccionar el boleto. Hacerlo un rollito. Fijarse si hay números capicúa. Sí, salvemos a los árboles, la concha de la lora. Dejen de robarme mi pasado. 
A Björk le gusta esto.

jueves, agosto 25

Para Lanata hay pitos y no pitos y para Aguer está más a la orden del día demonizar la "fornicación" consentida entre dos adultos que denunciar los abusos sexuales infantiles perpetrados por los curas


http://www.eldia.com/opinion/la-fornicacion-159535


Es comodidad elaborativa decir que el cupo no es necesario. Obviamente no debería serlo. 
Ciertamente no es lo que yo deseo. Pero es lo mismo que pasa con las leyes pertinentes al aborto, a la sexualidad, a las drogas, no se trata de una elección personal alojada en el seno de lo privado: se trata de la urgencia y de la necesidad de políticas nacionales y públicas (y laicas, por el amor de dios).
¿La estructura cromosómica puede dictaminar capacidades? Por supuesto que no. Lo que yo me pregunto es de dónde piensa George que salen las desigualdades laborales, las desigualdades de remuneración y la violencia. Lamentablemente ya se decidió hace mucho que los cromosomas dictaminan cosas. Lo que a él le molesta es que se esté descentralizando la respuesta. Y lo de identificar a la vagina o a cualquier otro tipo de genitalia que no sea el pene como el "no pito", bueno, chicos, no le da. Pero en serio, no le da.

Lo de Aguer es un placer. Mientras leía pensaba cómo puede ser que estos curitas  reciban dinero -un montón de dinero, mucho, realmente mucho- que sale de nuestros impuestos. No sólo sostenemos al deleznable gobierno de turno, sino que también le bancamos la parada a una institución intolerante, homofóbica, misógina, cinica y delincuente (Hablo de la Iglesia Católica, no de Cambiemos)
¿En serio en 2016 seguimos debatiendo sobre sexualidad sí sexualidad no? Cojan y dejen coger. Pero no a los nenes, Aguer. Enfocá. Recordá que Dios está mirando.

martes, agosto 16

¿Sabés qué?

Tal vez salga
por primera vez en meses
vestida liviana,
sin medias largas,
me ponga un saco de hilo y piense,
asombrada
como cuando tengo revelaciones boludas,
que quizás sea ése el clima de mi corazón.

Quizás me perfume
para el crimen
mientras le doy sentido
a las temperaturas,
y descubra,
con la intranquilidad del niño que sabe la respuesta,
que quizás mi verano de primavera sea
invierno de otoño para alguien.

Pedestal a lo que importa:
ver el día en el que el corazón
arrastrando los pies,
dolido,
con resaca,
y así y todo,
empuje los postigos,
no se caiga de milagro,
y salude al sol;
porque siempre se termina llegando
hasta que ya no se llega.




lunes, agosto 1

Me degenera pensar en eso

Terminé La uruguaya, de Mairal. La re putísima madre. Empieza bastante pa´triqui. Capítulo costumbrista de argentinito que le habla a la mujer y se pregunta: ¿Qué hicimos mal?. Me desajustó, ¿Mairal escribió este capítulo en serio, así eligió empezar su novela? Seguí leyendo, todo bien. Las hojas se me empezaron a encarnar duro. A mitad de camino me detuve. Ya ni me importaba cómo iba a terminar. Iba a seguir leyendo hasta llegar a la información de tirada, pero yo ya estaba en otra. Los grandes hacen estas cosas. No sé si Mairal es un grande. Evidentemente sí. Los grandes hacen algo meh y de repente te dejan de orto. El meh es la tesitura en donde encausan la grandeza. Es irremediable. Peor; insalvable. Leí muchísimo, muchísimo, en las últimas semanas. En determinado momento de Timote, de Feinmann, el narrador dice que uno puede leer 500, 1000 libros corridos y al palo pero que si no comprende el hilo que une todo lo que uno leyó, no leyó un carajo. Un porcentaje inmenso de lo que leo se desliza por una cinta transportadora directo al universo de un basural. Leo poco para lo mucho que leo.
A veces pienso la medida de lo que vivimos para lo que vivimos. Quiero ser clara, duplico enunciado: me degenera pensar en eso. La uruguaya, bien.

viernes, julio 29

La reja, Matías Alinovi - La posición celestial - Brujos

Días tremebundos. Posteo desde el trabajo porque viernes y al carajo todo. Me pasé todo el día escuchando Los Brujos. Colgué viendo una entrevista a Ricky Rua. Me dio cosita. Prefiero escuchar su música.

Ayer terminé la novela La Reja de Matías Alinovi. No me gustó. Tiene algunos pasajes que me fascinaron pero la novela me pareció una digresión ilógica. Todo el tiempo hasta terminarla frené para comprobar qué estaba pasando porque me había perdido. No me vengan a decir que porque trata de brecha social es una técnica que muestra el efecto más allá del contenido. Por miedo a ser ignorantes se han dicho ya muchas barbaridades. Publicada por Alfaguara. ¿Se les ocurren libros que son una garcha aunque a la comunidad le de prurito decirlo? Tipo Ulises de Joyce.

Para practicar el portugués miro siempre algún videíto de Porta dos Fundos, unos comediantes brasileros que me recomendaron unos alumnos. Son muy buenos! Acá pongo un video que vi ayer (Se le pueden poner subtítulos! Abajo a la derecha, pebetes)




Por último, acabo de escuchar "Zitarrosa" de Bajofondo. Moy bié.


jueves, julio 14

Amigos son los amigos

La clave con este flaco es que no vea tu veta hierve conejos a lo Glenn Close de Atraccion Fatal todavía

lunes, julio 11

Cuál decimos que es nuestra historia?

"El pasado viene a nosotros como una estructura en ruinas." dijo un profesor en una clase en la que me estaba quedando dormida. Anoté eso en el cuaderno; la piba que estaba al lado mío vio la frase en el medio del blanco de la página y tiró una mirada corte "qué rancia sos". La miré fijo onda "plantate, guacha". No me miró más. Te voy a ver transpirar en el final, chicken. 

Me acordé del día en el que entré desesperada a la inmobiliaria que alquilaba mi actual departamento, a última hora, ya de noche. Ya lo había visto y tenía tres lucas en la cartera para señarlo y tenía miedo, antes de entrar de que me afanaran la cartera, y al momento de sentarme en la silla acolchadita de que ya lo hubieran reservado. Me atendió Mirta, una señora en la sesentena, mujer del dueño de la inmobiliaria, con una permanente ceniza increíble en la capocha. Me tranquilizó con una sonrisa, pagué y me especificó los ya sabidos malditos documentos a presentar. 

A la semana volví con todo. Mirta estaba re tranca tomando un té re Mirta, con el saquito adentro de la taza. Odio a la gente que toma el té sin sacar el saquito. Eso es ranciedad, chicken. Pero a Mirta no la odio. Todavía no había llegado no me acuerdo quién y me quedé charlando con ella. Me preguntó qué hacía. Resumi por la salud mental de ambas: trabajaba y estudiaba Letras. Se le iluminó la cara. De un cajón sacó un libro. Mirta escribía. Y no sólo escribía, había publicado una novela policial. Estaba maravillada. Grande, Mirta. No nos olvidemos que yo estaba en la lona mal, no tuve mucho tiempo para estar gratamente sorprendida. La rutina me absorbió. No volví a pensar en su policial. Hoy fui a pagar, último día en el que no te cobran intereses: la inmobiliaria era una rave sin onda. Una hora y media después de estar sentada en un sillón, me llama Mirta. Y me acordé. Fue una bala al depósito residual de recuerdos. Me derivó con otra mina que me cobró y me quedé pensando. Llegué hace un rato. Me acabo de comprar su novela por Mercadolibre. Dos años después. Si esto no es justicia poética del delay, realmente no sé qué lo es.

Lo más hermoso, pensaba mientras le daba el ok a la transacción online, es que no importa si su novela es mala. Me estoy haciendo amiga de nuevo del mundo.

viernes, julio 8

vigilancia nocturna

Entrar  a las casas
violentando puertitas
ir a los dormitorios
ver gente como
muertita
respirando
la noche.

martes, julio 5

Canciones que dios mío

Esta canción es un poema de la concha de la lora. Habla de una sola sensación que encarna todas las sensaciones. Siento que ellos, en 1983, y Djavan cuando la escribió, me la dedicaron con amor.



El audio es feo, pero es lo que hay. Canción empieza en 0:30. La versión de Gal Costa sola también es increíble. La voz de pecho que supo tener es absurda. El MPB (música popular brasilera) es un mimo expansivo to the universe. Besos a todos. Posteen canciones que dios mío.

jueves, junio 30

El lenguaje que no es lengua II

Día de home office. Tres de la tarde, salgo impresentable a comprar yerba al chino, me llevo el celular por si las moscas. Pasando la linea de cajas (Sí, es un chino de los grandes) me empieza a sonar el celular. Chabón importante. Mierda. Atiendo y me empieza a recitar números con una pasión tan grande que flasheo soneto. Me doy cuenta que debería estar anotándolos y me desespero, no tengo ni un lápiz. Miro a la china que está atendiendo en la caja y le hago señas (excelentes) de que necesito birome y papel. Me alcanza rápido y anoto todo. El chino es mi oficina. Cambio la voz; la china no puede creer que soy la misma que compra pan suelto y cajones de birra. Corto. Le digo: grosa. Se caga de risa y alza la mano. Chocamos las palmas. Éxito. Me voy y tengo que volver porque me estoy olvidando la yerba. ¿Seguiré siendo una boluda? Ampliaremos.

domingo, junio 26

El lenguaje que no es la lengua

El jueves llegué tan reventada del trabajo que me tiré un ratito a las 6 de la tarde -tenia que salir a la media hora a la facultad-, y me levante a las 9 con dolor de cabeza y miseria humana. Quería cocinar algo rico y fui al supermercado chino de enfrente del parque. En un momento una de las dueñas, una copada con la que me llevo bien, me saludó. Ella estaba reponiendo unos frascos de conservas y yo estaba parada con la boca abierta enfrente de los estantes de aderezos.  Fue fuerte, me sacó de una secuencia, no sabía qué hacía mirando mayonesas. Me giré -todavía con la boca abierta-, la miré y fue tal la conexión que nos empezamos a reír a carcajadas. Yo estaba en la últimas. Ninguna de las dos habla el idioma de la otra. Realmente no podemos cruzar una palabra. Pero nos comprendimos muy bien porque hay cosas que son evidentes. Me dio dos palmaditas en la espalda y me gastó afectuosamente en chino. Seguíamos riéndonos. Le dije gracias. Me llevé una mayoliva.

jueves, junio 23

Los epílogos - El mundo según Garp - Sapo Sumergido

El epílogo es algo que espero en los libros que leo y que calma mi ansiedad orgánica.

Dice una página de internet no chequeada: "El término epílogo proviene de una palabra del latín que a su vez deriva de un vocablo griego. Sirve para denominar aquello que cierra una exposición; es decir para realizar una recapitulación sobre un tema del cual se ha hablado extensamente, a modo de conclusión. Suele encontrarse, al finalizar la última parte de una obra de ficción o de forma concluyente al término de un ensayo."

Parece estar lamentablemente en retirada. Y me da bronca. Encontrar buenos epílogos me da una satisfacción característica. 

Cuando con mi hermana hablábamos de algún tema, cualquiera sea, ella pedía una devolución. Una conclusión, un análisis de lo charlado. Ahora ya no lo pedimos más porque está implícito: ambas sabemos que sin devolución una charla adolece. Ella es psicoanalista y, lógicamente, para mí sus devoluciones son mágicas.

Para mí los epílogos surten un efecto parecido a las devoluciones. Como si cada libro terminado fuera un fin de análisis. Otro día hablaré de los prólogos. 

Un lindo epílogo que volví a leer hace poco es el de El mundo según Garp, de John Irving.  Es un libro genial y cada tanto lo releo.  Me imagino que un obsesivo heavy debe sentir lo mismo que yo con los epílogos cuando ve todos los frascos en fila o la ropa doblada y separada por colores. 

A continuación dejo un fragmento de la novela, el del Sapo Sumergido:


A Duncan se le ocurrió hablar de Walt y de la corriente submarina -una famosa anécdota familiar. Desde que Duncan tenía memoria, los Garp habían ido todos los veranos a Dog's Head Harbor, New Hampshire, donde los kilómetros de playa frente a la finca de Jenny Fields eran asolados por una temible corriente submarina. Cuando Walt tuvo edad suficiente para aventurarse cerca del agua, Duncan le dijo -como Helen y Garp le habían dicho a él durante años-: "Cuidado con la corriente submarina". Walt retrocedió, respetuoso. Durante tres veranos, Walt fue puesto en guardia respecto a la corriente submarina. Duncan recordaba todas las frases."Hoy la corriente submarina está mala.""Hoy la corriente submarina está fuerte.""Hoy la corriente submarina está malvada." Malvada era una palabra importante en New Hampshire que no sólo se aplicaba a la corriente submarina.
Durante años, Walt se cuidó de ella. Desde la primera vez, en que había preguntado qué podía hacerle, sólo le habían dicho que podía tragarle. "Podía absoberte, tragarte y arrastrarte mar adentro."   Era el cuarto verano de Walt en Dog's Head Harbor, recordó Duncan, cuando Garp, Helen y él vieron a Walt que observaba el mar. La espuma de la rompiente le llegaba a los tobillos y contempló las olas sin dar un sólo paso durante un largo tiempo. La famiia se acercó a la orilla para conversar con él.-¿Qué estás haciendo, Walt?-preguntó Helen.-¿Qué miras, papanatas?-preguntó Duncan.-Estoy tratando de ver el Sapo Sumergido- respondió Walt (N. de la T. - En inglés, corriente submarina y Sapo Sumergido suenan prácticamente igual: undertow y Under Toad)-¿El qué?-inquirió Garp.-El Sapo Sumergido-replicó el niño-. Estoy tratando de verlo. ¿Cómo es de grande?(...)Entre Helen y Garp, Sapo Sumergido se convirtió en una expresión que designaba la ansiedad. Mucho después de que Walt hubiese comprendido de qué clase de monstruo se trataba, Garp y Helen evocaban a la bestia como una forma de referirse a su propia sensación de peligro. Cuando el tráfico era pesado, cuando el camino estaba cubierto de hielo -cuando la depresión apareció, dla noche a la mañana-, se decían: "Hoy el Sapo Sumergido está fuerte".-¿Recuerdas que Walt preguntó si era verde o marrón?- dijo Duncan en el avión.     Garp y Duncan rieron. Pero no era verde ni marrón, pensó Garp. Era yo. Era Helen. Era el color del mal tiempo. Era del tamaño de un automóvil.

miércoles, mayo 25

Las elecciones de base

En determinado momento, no sé exactamente cuándo pero sí sé que fue en este año, dejé de tomar el subte todas las mañanas para ir a trabajar al centro. Me da muchísima depresión. Me acuerdo que sabía el vagón preciso al cual subirme para bajarme en Callao justo en la escalera mecánica. Me acuerdo que  donde termina esa escalera mecánica hay otra igual, y me acuerdo que en esos tres pasos que daba entre una y otra me quería matar.

En ese vagón, al que accedía luego de taclear a una formación de oficinistas con frigidez cerebral, me peleé sin motivo con una vieja, presencié un debate de alto vuelo intelectual en la semana en la que ganó Macri la presidencia de este país, crucé miradas con el pibe más lindo del condado de los vagones, le leí los mensajes de wa a un señor, se me rompieron unos auriculares berretas con un tirón de alguien que se bajaba -y decenas de álguienes que ansiaban subir-, y una o dos veces por mes el subte dejó de funcionar por algo no esclarecido y tuve que correr por la avenida Corrientes para subirme a algún bondi y llegar media hora tarde al laburo.

Pero eso fue todo. El resto de las mañanas -miles de millones- viajé con los ojos cerrados contando para adelante y para atrás. Aprendí cuánto tardaba un subte con normalidad entre la estación de inicio y la de llegada. Me pregunté con desesperación si había cerrado con llave la puerta del departamento. Ansié una vida mejor.

Una mañana, en vez de salir del edificio y doblar hacia la izquierda, doblé hacia la derecha. Caminé sin percatarme las dos cuadras que me separan de la parada del 99 y me quedé ahí, firme y al viento, como la bandera de ceremonias. Saqué el celular para mirar la hora y ahí me dí cuenta de que no estaba en el subte. Justo venía un 99 y me lo tomé. Viajé como el orto y llegué tarde. Pero hay ortos mejores que otros. Ahora salgo más temprano. Mientras viajo, miro la ciudad y pienso. Creo que fue una decisión importante.

sábado, mayo 14

Hidrante


Acá nomás, en la vereda,
sacaron un hidrante de los bomberos.
(esas tomas de agua que parecen unos cactus crucificados)
Al tiempo empezaron a crecer
yuyos verdes, fuertes
parejos, como si hubiesen sido
diseñados por alguien.

Ahora
adentro, desde el centro, están creciendo
unas florcitas blancas medio amarretas.
Se ve que no sellaron bien cuando sacaron la boca de agua.
Se ve que hay agua que se filtra y que crecen plantas.
Se ve
que cuando hay un resto
hay algo que florece.

sábado, abril 30

Recomendaciones de mierda. vol.2

Sostener, lo que se dice sostener, sostengo pocas cosas en mi vida. Con sudor, frustración y sangre menstrual. Pero creo que esta categoría llegó para quedarse.
Mi primer recomendación de mierda es para un libro. La novela en cuestión es Travesuras de la niña mala de Vargas Llosa. La escritura es medio meh, ciertas descripciones son increíbles y no por lo buenas y no compré la mitad de las cosas que leí. Pero soy fan. Leo sólo lo que me cabe cuando vuelvo a esta novela repleta de jergas peruanas.

Segunda. Hoy volví a ver el video del hincha de Racing. No digo más. Sólo "ejercicios preimplotativos... y pluc!"



Tercera. Un clásico. Por la miseria.





miércoles, abril 27

Nos vemos en la plaza

Ayer, saliendo a las 9 de la noche de Puan, levanté la cabeza y vi a una amiga del Pellegrini teniendo clase en la calle. Su docente había decidido sostener el paro con clase. Me levantó la mano y nos reímos, ella sin tanto entusiasmo porque estaba emponchada como la Negra Sosa, corría un viento desagradable y sostenía una birome. Me pareció una imagen hermosa, a pesar de todo.
Hoy me levanté a las seis de la mañana porque no podía dormir y mientras me hacía unos mates consulté los diarios de la matina y me enteré de que después de 11 días de paro ininterrumpido de la comunidad educativa del Carlos Pellegrini, las autoridades recularon con esos ascensos a los dos docentes auxiliares acusados de violencia y acoso sexual. La causa contra uno de ellos, Héctor Mastroggiovanni, comenzó en una toma del 2007, ese año eterno en el que con Flor cursábamos 3er año.
Me pone muy triste la realidad. Nos quieren pobres, ignorantes y tristes. Pero la acción siempre aplana a la tristeza. Sobrando el partido.
Del 25 al 30 de abril, Paro Nacional Docente. Adhieran porque es de las cosas que importan. Es otra de las cosas que hay que hacer igual. Nos vemos en la plaza.

domingo, abril 24

Cosas que hay que hacer igual

Debiera no
pensar en el cielo
ido, oculto
o tan oculto
como es posible;
y es posible
el miedo
por imposible 
el Sol entre
tantos pajaros ahora
oscuros contra el cielo
Sergio A.

A mí me gusta que me lleguen mails de desconocidos. Últimamente me han llegado varios muy interesantes. El fragmento que figura encabezando este post es de un poema que se titula "The Garden" de Sergio A. Lo vi y no pude hacerme la zonza. Lo que significaría que no pude hacer lo que me encanta, que es hacerme la boluda con casi todo lo que existe en el universo.
La imagen característica de mis últimas semanas fue gente recomendándome cosas. Y pocas secuencias son tan frustrantes como que alguien te recomiende escuchar, ver,conocer, leer algo y no tener el tiempo y posponerlo. Hay ciertas cosas que hay que hacer igual.
--N. me recomendó un muestrario variopinto (¿hace cuánto quería usar esta palabra?) de lo que está sucediendo en su cabeza. Uno es Cheech y Chong , un dúo de comediantes de os 70. Es como un "Pánico y locura en la vegas" (película que también me recomendó y que vi ebria y con regocijo) pero más decadente, si acaso eso es posible.

También me recomendó el ciclo "Tiny desk concerts" del que ya soy fan y las bandas PWR BTTM y  Mothers, de la que ya hice un cover. Fabulosa simpleza.


--Mi vecinito artista me prestó el comic Maus que me reventó y que leí tapada con doble frazada un sábado desde el primer mate del día en 4 horas. Y luego me pasó el dato del dibujante Moebius 
Ah, y su perra Golden ama a mi gato Franklin y él la ama a ella. Se llama Lara. Mi gato tiene resabios de edipo irresuelto.

--Mi viejo me recomendó ponerle ralladura de limón arriba al pesto que es lo que vió que hacían en un plato de pastas en un restaurant al que fueron con mi vieja. Sólo voy a decir que háganlo.
--Un profesor nos recomendó no ver musicales por que a él no le gustan. Es la anti-recomendación más absurda que escuché en mi vida, así que no querían dejar de apuntarla. 

--Mi psicólogo me recomendó ver las obras de la pintora colombiana Débora Arango, rechazada en los '40 por su osadía e inconsecuencia con la época y con la hipocresía de la sociedad ultramachista. 

--Acordamos con un alumno que si aprobaba un examen yo debería cantar la canción de Funk brasilero "O Homem Macaco" y él haría lo propio con "Llegamos los pibes chorros". La canción que yo debería hacer es tan pero tan insoportable que me reservo el derecho de postear el link. Una boluda me dijo que no le podía hacer cantar eso al pibe porque estaba haciendo apología de la violencia. Pero por algo es boluda.
--Por último, pero no por eso menos importante, el juego que hace rato hacemos con amigos, recomendar cosas malas malas. Lo peor que encontremos en la música, la literatura, el cine, la tv, internet, la gastronomía. Y esto tiene su importancia porque acabo de inaugurar una nueva sección del blog: "Recomendaciones de mierda". Debo hacer la aclaración pertinente: debe ser malo malo a nuestro entender pero debe tener cierto atractivo. Quiero polémica. Por ejemplo, lo que sigue. Odio lo que hace pero su voz de dulce merquera me gusta y su pose eterna me divierte mucho. Repito: polémica es lo que queremo lo pibe. Adelantar al minuto 3:00

martes, abril 5

Hay un Gif que circula por internet
de la imagen microscópica
de la endorfina existente
en una molécula de miosina
interactuando con una neurona
que se llama "Felicidad, literalmente"

Una vez me pasé un fin de semana
en la cama mirando películas subtituladas en youtube
y leyendo poetas vivos.

Pero como todo lo que se hace evidencia
cuando hay algo que no se elabora,
se hicieron las ocho de la noche del domingo.

Hablo de la
naturaleza salvaje.

lunes, marzo 21

Todos los que entran en recuerdo están esperando a cruzar una calle

Te vi frenado en una esquina
de la capital con la mirada
en el semáforo para peatones.
Siempre fuiste un forro atento.

Como en el poema de Bignozzi,
Educada en el vicio de los hombres,
voy a la cocina y me seguís,
voy al baño y me golpeás la puerta
me despertás en la noche
para preguntarme si duermo,
me llamás por teléfono en todas
mis ciudades para avisarme
cuidado con el vino y con la vida literaria.
Y me encanta que lo hagas.
Pero en realidad no lo hacés.

Estabas como triste.
Quise cruzar y decirte,
sin que llegaras a saludarme,
que yo te podía cuidar.

Algunas avenidas ejercen violentamente su poder
en la jerarquía de paso
y producen la ilusión de que nunca
dejan los autos de sucederse.

Cuando volví a mirar,
soportando los segundos
como cuando hacía apuestas
que cargaban con un peso
de consecuencias heavies,
como por ejemplo:
si vuelvo a abrir los ojos
y ese chabón triste me sigue mirando
voy a morirme a los 27 como Brian Jones,
seguías ahí.

Sólo cuando los miran,
todos los que entran en recuerdo
están esperando a cruzar una calle.

domingo, marzo 20

Dejar abierto el portón

Fui a comer con mis abuelos el sábado. Salí de cursar, compré unos ravioles en La Juvenil y me tomé dos bondis a Urquiza. Mi abuelo había cocinado su salsa especial de ajo y tomate agridulce. Había cerveza sobre la mesa y bondiola, queso y pan para picar.

Mientras mi abuelo seguía cocinando, con mi abuela despejamos primero los temas de conversación fetiche: actualidades, anécdotas recientes de color, trabajo, estudio, amor, Franklin el gato, nueva mudanza. Mi abuelo entraba y salía metiendo acotaciones varias y llenando los vasos.
Me encanta hablar con ellos porque son más que nada recuerdos y yo soy más que nada nostalgia. Ellos tienen 85 años. Raymond Carver se murió como diez años antes de llegar a la cantidad de años que nos separan.

Me empezaron a contar de cuando fueron a la quiebra. Ellos tenían mucha guita. Mi viejo tenía 11 y mi tía 13. Vivían en el centro, y la familia tana de mi abuelo tenía una casa de verano por zona norte. El contador de la empresa, amigo de mi abuelo, lo cagó o era un inútil o las dos cosas, y cuando llegó la hora de rendir cuentas y presentar balances nada cerraba. Terminaron yendo a la quiebra, vendiendo su departamento del centro y yéndose a vivir a la casa de verano familiar junto con algunas tías de la familia, y el hermano de mi abuelo, Oscar, su mujer de ese entonces Celia y los hijos de ambos Oscarcito y Maria Marta.

Durante casi un año mi abuelo vivió durante la semana en un hotel de capital y los fines de semana volvía; mi abuela se despertaba a las 6, preparaba y llevaba a mi viejo y a mi tía al colegio, se iba todo el día con el auto al nuevo negocio que habían montado con mi abuelo y a eso de las 11 de la noche volvían en auto. Mi abuelo iba con ella hasta la estación La Lucila del tren (que quedaba muy cerca de la casa donde vivian) asi mi abuela no hacía ese trayecto sola, y él ahi se tomaba el tren de vuelta a capital mientras mi abuela llegaba a la casa del norte.

Pero lo lindo viene ahora. Mi abuela siempre pedía que le dejaran el portón de hierro de la quinta abierto, así entraba con el auto, lo estacionaba y cerraba ella y no tenia que bajarse dos veces. Pero las yeguas de las tías decían que les daba miedo que se metiera alguien, o algún animal o caballo y siempre que mi abuela llegaba lo encontraba cerrado. Mientras contaba esto mi abuelo la interrumpió: "Pero Elba, por qué nunca me lo dijiste? Sabés el escándalo que armaba"

Mi abuelo tiene fama de bravo y figlio di puttana. Una vez cuentan que mi abuela lo carajeó porque se había olvidado de comprar pan para el almuerzo del domingo, que discutieron a los gritos y que mi abuelo se fue y apareció una hora después con una bolsa de papel madera con más de 15 kilos de pan de todos los tipos imaginables, y que la apoyó en el centro de la mesa y se sentó a comer.

"Pero Elba, por qué nunca me lo dijiste? Sabés el escándalo que armaba"

"Precisamente, Oreste, precisamente"

Y nos reímos. Cuarenta años después.


viernes, marzo 11

Futuro Simple con Amigos

Iremos al Tigre y haré topless. Tendremos vecinos que desaprobarán nuestra conducta. Armaremos asados con un fuego que durará desde la mañana hasta la mañana del día siguiente. Flotaré en el río aunque llueva agarrada a una cajón de birras que mantendremos en el agua para mantener su temperatura justa. Cantaremos en nuestro muelle privado canciones que arengarán la guerra. Nuestros vecinos seguirán desaprobando nuestra conducta. Tendrán hijos pequeños que querrán venir a nuestro parque. No sabrán encontrar un motivo real para explicarles por qué no podrán. Les haremos muecas diabólicas desde el deck de madera vieja.  Tragaremos vino como si en ello se nos fuera la vida. Tener enemigos en común fortalecerá nuestro vínculo.Sobre el final de la estadía los niños nos odiarán y serán consecuentes con sus padres. Habremos unido un poco más a una familia.



jueves, marzo 3

Habíamos visto tocar a Cristina Dall
en un bar de Ramos Mejía
y había que volver a capital
un jueves a la medianoche.

Tenía 18 años,
un montón de aguante
y mucho miedo de que la vida
dejara de ser
18 años
en un bar de Ramos.

Lo que más miedo me da ahora
es.





jueves, febrero 25

Una cabeza de caballo entre las sábanas

Nos juntamos un domingo con la rubia a ver El Padrino
ese lunes no trabajamos y haya paz.
Charlamos durante horas y pasa la cena
hasta las dos de la mañana nos colgamos
intentando solucionar el audio que se escucha bajito.
Tomamos vino y
hace un calor como para no ser digno.
Le robo una boleta de agua y me abanico.
En un momento mientras me pinto las uñas de los pies
levanto la cabeza y la rubia yace atrás del televisor
desenchufando cables.
Yo sola termino la película
ella duerme con los anteojos torcidos
con un montón de confianza.
Se despierta para abrirme la puerta
y mi casa está tan lejos que no existe
pero son las cinco de la mañana
y en un montón de otros lugares,
al igual que acá, está amaneciendo.
Miramos los colores desde la entrada
son varios hace mucho no veía salir el sol
el momento en el que sale
pienso: tranca si me intentan robar doy todo
pero porque a quién no pone creyente el sol.
Camino y me subo a un colectivo que me acerca
Estoy re lúcida
nadie puede dudar de que las cosas existen
arriba de un bondi.
Me pregunto por qué no progreso
y hay gente corriendo en plaza italia
a las cinco y media de la mañana.
Intento encontrar a alguien que conozca
nunca hubiera pensado que a esta hora la gente corre
pero tampoco pensé nunca en cuántos chinos
no sabrán usar un celular
y seguro debe haber una bocha
nunca me tomé este bondi
ya no sé cómo hacer
para controlarme y no llorar
al preguntarle al conductor
a dónde mierda vamos.

martes, febrero 2

PB, parte dos - Franklin el gato

 Tengo un gato, Franklin. Lo traje el 22 de Noviembre del 2015, el día que ganó Macri. Es negro como la perspectiva nacional, sospechosamente sociable y salvaje. Su vida gira en torno a una dialéctica conflictiva conmigo, en parte porque aprecio profundamente su amor de indigente y en parte porque detesto que traiga palomas a casa. A veces las trae muertas y a veces las mata en el living. Real. Me produce muchísimo odio e impotencia. Además grita como Aretha Franklin, pero se llama así porque vivimos en la calle homónima. Cualquiera diría que es un gato de mierda pero, como las grandes contradicciones de este siglo, tiene demasiado amor entre pecho y espalda. Jamás me levantó una uña. Ni siquiera cuando le arranqué de las fauces un cadáver de rata con alas.
Dije que es sociable y eso es un problema. Le gusta estar todo el dia en la ventana y que la gente que pasa lo sobe. Adora a una Golden de un vecino que lo lambetea que da calambres cuando baja a saludarla. El problema de sus sociabilidad radica en que para dejarlo estar en la ventana tengo que, de forma directa, dejar la ventana abierta para pueda volver a entrar. Y eso es, sin desviaciones, el camino directo a encontrar a una paloma idiota que no supo evitar al obeso de mi gato en el living. Por lo cual hace dos semanas que cierro las ventanas al irme y sólo dejo unas hendijas para que entre aire. Hace dos semanas que en el departamento "se rompieron" un montón de cosas.Yo le digo que aguante un toque, que ya nos mudamos. "Me chupa un reverendo huevo la mudanza", parece decirme mientras mastica la tulipa de la lámpara de pie. Si algún día me planteo seriamente la maternidad, mi intelección va a experimentar su propio fin.

Hace unas semanas, un miércoles cerca de las siete de la mañana una pareja se puso a discutir a los gritos al otro lado de la ventana de mi cuarto. Quiero ser entendida, de la cabecera de mi cama a su posición había escasos cuarenta centímetros. Fue un paro al corazón como despertarse todavía borracha a la hora en la que deberías estar entrando al trabajo. Estoy hablando de gritos de gargantas golpeadísimas, de gritos de noche. Lo peor fue que me despertaron al toga, que arrancó con una sinfonía gospel de la que sólo pude salir colocando balanceado en su escudilla. Miseria, papi, miseria.
Como me faltaban veinte minutos para que el despertador de mierda sonara, interpreté la trifulca invasora como un ayudín y puse la pava mientras tomaba nota de la cantidad de veces que se puede decir 'sorete' a las siete de la mañana. Aretha, mi bella, decílo:

martes, enero 19

Contacto


Hace unos dias me puse a borrar contactos inútiles de la agenda -lo que uno puede legar a hacer para no estudiar-, y repasé algunos nombres de contacto fantásticos. A saber:

-Falsa Storni: teléfono de una ex compañera de la facultad que se llama Alfonsina.

-Aspiracion Mangieri: el portero de mi edificio.

-Balo Boliviano: teléfono del Balo, un pibe que conocí de viaje en Bolivia, por supuesto.

-Marta amiga de la prima de la mamá de M: qué es esto, por dió

-Mucha azotea: conocido de un conocido, músico y pelado.

-Humberto eléctrico: Humberto, el electricista más copado de la tierra.

-Nunca París: teléfono de Jean Pierre, otrora compañero de trabajo que de francés solo tiene el nombre, es más argento que el dulce de leche.

-Conejo: Ex compañera que tenía cara de conejo.

-Simpático: M, un pibe que es muy simpático.

-Nicolás eléctrico: no tengo la menor idea de quién es ni por qué lo nominé así, como electricista lo queremos a Humberto.