jueves, agosto 25

Para Lanata hay pitos y no pitos y para Aguer está más a la orden del día demonizar la "fornicación" consentida entre dos adultos que denunciar los abusos sexuales infantiles perpetrados por los curas


http://www.eldia.com/opinion/la-fornicacion-159535


Es comodidad elaborativa decir que el cupo no es necesario. Obviamente no debería serlo. 
Ciertamente no es lo que yo deseo. Pero es lo mismo que pasa con las leyes pertinentes al aborto, a la sexualidad, a las drogas, no se trata de una elección personal alojada en el seno de lo privado: se trata de la urgencia y de la necesidad de políticas nacionales y públicas (y laicas, por el amor de dios).
¿La estructura cromosómica puede dictaminar capacidades? Por supuesto que no. Lo que yo me pregunto es de dónde piensa George que salen las desigualdades laborales, las desigualdades de remuneración y la violencia. Lamentablemente ya se decidió hace mucho que los cromosomas dictaminan cosas. Lo que a él le molesta es que se esté descentralizando la respuesta. Y lo de identificar a la vagina o a cualquier otro tipo de genitalia que no sea el pene como el "no pito", bueno, chicos, no le da. Pero en serio, no le da.

Lo de Aguer es un placer. Mientras leía pensaba cómo puede ser que estos curitas  reciban dinero -un montón de dinero, mucho, realmente mucho- que sale de nuestros impuestos. No sólo sostenemos al deleznable gobierno de turno, sino que también le bancamos la parada a una institución intolerante, homofóbica, misógina, cinica y delincuente (Hablo de la Iglesia Católica, no de Cambiemos)
¿En serio en 2016 seguimos debatiendo sobre sexualidad sí sexualidad no? Cojan y dejen coger. Pero no a los nenes, Aguer. Enfocá. Recordá que Dios está mirando.

martes, agosto 16

¿Sabés qué?

Tal vez salga
por primera vez en meses
vestida liviana,
sin medias largas,
me ponga un saco de hilo y piense,
asombrada
como cuando tengo revelaciones boludas,
que quizás sea ése el clima de mi corazón.

Quizás me perfume
para el crimen
mientras le doy sentido
a las temperaturas,
y descubra,
con la intranquilidad del niño que sabe la respuesta,
que quizás mi verano de primavera sea
invierno de otoño para alguien.

Pedestal a lo que importa:
ver el día en el que el corazón
arrastrando los pies,
dolido,
con resaca,
y así y todo,
empuje los postigos,
no se caiga de milagro,
y salude al sol;
porque siempre se termina llegando
hasta que ya no se llega.




lunes, agosto 1

Me degenera pensar en eso

Terminé La uruguaya, de Mairal. La re putísima madre. Empieza bastante pa´triqui. Capítulo costumbrista de argentinito que le habla a la mujer y se pregunta: ¿Qué hicimos mal?. Me desajustó, ¿Mairal escribió este capítulo en serio, así eligió empezar su novela? Seguí leyendo, todo bien. Las hojas se me empezaron a encarnar duro. A mitad de camino me detuve. Ya ni me importaba cómo iba a terminar. Iba a seguir leyendo hasta llegar a la información de tirada, pero yo ya estaba en otra. Los grandes hacen estas cosas. No sé si Mairal es un grande. Evidentemente sí. Los grandes hacen algo meh y de repente te dejan de orto. El meh es la tesitura en donde encausan la grandeza. Es irremediable. Peor; insalvable. Leí muchísimo, muchísimo, en las últimas semanas. En determinado momento de Timote, de Feinmann, el narrador dice que uno puede leer 500, 1000 libros corridos y al palo pero que si no comprende el hilo que une todo lo que uno leyó, no leyó un carajo. Un porcentaje inmenso de lo que leo se desliza por una cinta transportadora directo al universo de un basural. Leo poco para lo mucho que leo.
A veces pienso la medida de lo que vivimos para lo que vivimos. Quiero ser clara, duplico enunciado: me degenera pensar en eso. La uruguaya, bien.